Fiesta de "La Maya"
En la actualidad son pocos los estudios que consideramos de primera importancia sobre la temática de esta fiesta.
El estudio de A. González Palencia y E. Mele en su obra: "La Maya. Notas para su estudio", pone en antecedentes sobre el origen de la fiesta en la literatura española desde la Edad Media hasta los estudios de folklore de este siglo.
Los parecidos con la fiesta colmenareña quedan reflejados en la descripción realizada por Rodríguez Caro en Días geniales o lúdicos, en 1625, recogida en la obra anterior:
"Júntense las muchachas de un barrio o calle y de entre sí eligen a la más hermosa y agraciada para que sea la Maya, aderezándola con ricos vestidos y tocados, coronándola con flores como una reina... fingiendo la chicuela mucha mesura, las demás le acompañan... A los que pasan por donde la Maya está piden para hacer rica a la Maya."
Continuando con el estudio de estos autores, se puede destacar una comedia, El Baile de la Maya, de autor desconocido, donde los protagonistas entonan una canción cuyo parecido con la petitoria que se realiza actualmente en Colmenar Viejo es patente:
"Den para la Maya
que es bonita y galana;
echad mano a la bolsa,
cara de rosa
echad mano al esquero,
el caballero".
Esta fiesta no empieza realmente para sus participantes el día 2 de mayo, sino bastante antes.
Ya a mediados del mes de abril, las madres y las niñas se inscriben en el Ayuntamiento para participar, y desde antes incluso, ya comienzan a recoger las prendas necesarias para dicha fiesta; están pendientes de si falta algo importante, se reúnen para fijar los preparativos, eligen los mantones de Manila más hermosos y llamativos y, si hace falta, preguntan a algún familiar o vecino si tienen enagüas antigüas.
A partir de las once de la mañana del día 2, las madres ya están preparadas. La colcha es lo primero que se coloca en lo que será la parte trasera del "altar de la Maya".
A continuación, se van cosiendo a los extremos de ésta las flores. Posteriormente se deposita una alfombra en el suelo y por encima una mesita que servirá de altar para que "La Maya" se siente en su silla.
Más tarde, se cubre esta mesita con un mantón alfombrado y unas sabanillas; a partir de ese momento, las madres colocan las flores: unas van al suelo, colocadas sobre la alfombra, otras cosidas a los extremos de la colcha y otras tantas en los jarrones situados en el suelo o bien sobre unos taburetes.
Las flores utilizadas para la decoración, se recogen normalmente el día anterior y son mayoritariamente silvestres: flor de piorno, amapolas, lilas, margaritas, chupamieles, tomillo y algunas flores compradas.
Ya hemos llegado al final de la primera fase de este ritual. Esta secuencia que dura toda la mañana, requiere una concentración de esfuerzos que se plasma en la decoración del escenario de "la Maya", intentando superar el decorado realizado el año anterior.
Una vez acabada la decoración y expuesta en la calle, se puede decir que atrae los comentarios de los observadores: se juzga esta labor.
A partir de las cuatro de la tarde, todas las niñas cuyo número es indeterminado y sus edades oscilan entre los 5-7 años y los 14-15 años (en el pasado, las edades se situaban entre los 7 y 11 años) están reunidas en torno al decorado.
Vestimenta de la "maya" y sus acompañantes:
La única diferencia entre "la Maya" y sus acompañantes se aprecia en la colocación del mantón de Manila: "La Maya" lo lleva del revés con los brazos cruzados, mientras que sus acompañantes lo llevan normalmente colocado de tal manera que puedan tener los brazos libres para coger el platillo y cepillo.
Durante la fiesta, tanto "la Maya" como sus acompañantes tienen conductas diferentes. En primer lugar, "la Maya" debe estar quieta sin mover los labios, no puede hablar, ni reirse, inmóvil como una estatua. Antiguamente "la Maya" tenía que pasar una prueba, aguantando las bromas y alusiones de los individuos sin contestación posible. Actualmente esta faceta casi no se realiza ya que se han visto poquísimas personas intentar hacer reír o hablar a "la Maya".
Por el contrario, las acompañantes hacen un grupo bullicioso. Con sus cepillos y platillos, van a la búsqueda de paseantes, les cepillan la manga de su traje o blusa, al mismo tiempo que entonan la misma frase a cambio de dinero:
"Para la Maya que es bonita y galana"
Esta situación dura unas tres horas hasta que el jurado elige la mejor Maya presentada. Al finalizar la fiesta, las niñas con sus madres se reparten el dinero recogido durante la cuestación que servirá para los gastos producidos, o bien para un viaje de fin de curso.
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